martes, 17 de enero de 2012

Mr. Monkey cree que La Dama de Hierro (The Iron Lady) es buena pero algo le falta


Nadie puede poner en duda el talento de la gran Meryl Streep, durante su carrera nos ha entregado una gama de personajes memorables que la han colocado en la cima del Olímpo del séptimo arte y cuando se anunció que interpretaría a la Primer Ministro Margaret Thatcher, la única pregunta que surgió fue ¿Y quién más sino ella? 

La vida de la primera mujer en ocupar el cargo de Primer Ministro en la Inglaterra llena de tradiciones es una historia que resulta familiar para todas las mujeres o bueno, para aquellas cuyo deseo va más allá de la vida matrimonial. Incluso con sus duras políticas y sus recortes presupuestales que llevaron al país a una segunda estabilidad económica pero a una pérdida de identidad y sobre todo ganándose el desprecio de todos los trabajadores sindicales. 

Tal vez el mayor error de la Dama de Hierro, la mujer no la película, fue la pronta decisión de declarar la guerra contra Argentina por las Islas Malvinas que aun cuando resultó en victoria, dañó más su presencia como la líder de una nación.

Meryl Streep es sublime en la piel de Thatcher, ya sea como una joven decidida a destacar en el mundo del hombre o como una mujer retirada, viuda y sufriendo de demencia pero es esto mismo lo que causa cierto conflicto. La cinta pasa muy rápido y casi sin ceremonia el ascenso de Thatcher a Primer Ministro y tan solo espolvorea su actitud descuidada a su familia. La Dama de Hierro trata de cubrir demasiada información en muy poco tiempo y ninguno de los muchos acontecimientos que marcaron a esta mujer son tratados con el debido respeto.

Al final nos quedamos con una Dama más de latón que de hierro y con una falta de concentración en los momentos importantes tal y como su personaje central pierde el hilo de la realidad que separa el pasado con el presente.

9/10

I'm Out!!!!!

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