jueves, 25 de febrero de 2010

Daybreakers: Bloody violent, literally


¿Qué pasaría si de pronto el 80% de la población humana se hicieran vampiros? ¿Qué tanto tiempo pasaría antes de que termináramos con todos los humanos? Será porque las últimas tres películas que vi antes que esta me decepcionaron muchísimo (nótese no las últimas tres que puse aquí, sino las que vi), pero en verdad ya era hora que saliera contenta del cine. Daybreakers, o como le pusieron en México La Hermandad, dirigida y escrita por Michael Spierig y Peter Spierig es una BUENA película de vampiros.

(En el 2019, el recurso natural más preciado... somos nosotros ¡Qué buen eslogan!)

Cuando vi el trailer, me quedé con esta única imagen y pensé en una combinación de Matrix y 28 Días Después (que, curiosamente, es uno de los eslogans que también están promocionando la película). Entré a la sala, y cuando vi que era de vampiros, pensé "Oh no, no otra peliculita mal hecha de vampiros" (pd, soy una fanática de las buenas historia de vampiros, pero digamos que con las últimas cosas que han estado saliendo al mercado, me dan ganas de aplicar lo que hizo Lestat e irme a dormir unos cuantos siglos para que esta mala racha de "vampirismo" termine y vuelvan a salir historias buenas que no involucren adolescentes que quieren ser convertidas por sus novios vampiros).


Me da MUCHISIMO gusto decir que salí felizmente sorprendida. La premisa consiste en que hubo una plaga en el 2019 que convirtió a la mayor parte de la población humana en vampiros, y para no perder la costumbre humana, terminaron llevando su fuente de alimentación al borde de la extinción: léase, ya casi no hay humanos para alimentar a todos. Al no alimentarse, los vampiros se vuelven animales salvajes que comienzan a atacar todo lo que se mueva en un intento por saciar su sed. El protagónico de nuestra historia, Edward Dalton (Ethan Hawke) es un doctor vampiro que busca una alternativa a la sangre humana y es el investigador principal de la compañía de suministro de sangre más grande en el mundo, cuyo dueño es el vampiro Charles Bromley (Sam Neill).


Por accidente Edward choca con un pequeño grupo de humanos donde conoce a Audrey Bennet (Claudia Karvan) quien luego lo busca y le pide ayuda con su investigación ya que ella y su compañero Lionel "Elvis" Cormac (Willem Dafoe) han encontrado algo mejor que un sustituto de sangre: una cura para revertir todos los vampiros en humanos.


Eso si, la sangre fluye y los pedazos de cuerpos salen volando por doquier. No suelo ser una mujer que se espante con la violencia, pero si odio la violencia sin justificación en las películas. Esta película no es el caso, ya que a pesar de la cantidad masiva de explosiones y cuerpos desgarrados por cientos de vampiros hambrientos, todo estuvo justificado en una historia que, aún siendo fanática de vampiros desde pequeña, nunca se me hubiera ocurrido.


Además, el ver cómo el ingenio humano perdura sin importar las consecuencias es excelente. En esta película apreciamos toooodos los inventos creados para que los vampiros puedan manejar y andar por la ciudad en plena luz del día. Y eso si, aún siendo vampiros, la adicción por el café persiste.

En resumen: una bocanada de aire fresco en cartelera para tod@s l@s amantes de vampiros y tod@s l@s que hemos visto una serie de películas malas y/o menos buenas de lo que esperábamos.

8.5/10

No hay comentarios: